07.24.05

De tiempos y lugares diferentes

Posted in Similitudes at 8:29 pm by Andrés Weideman

Maestra: “si habla es porque ya terminó”
Novia: “si duerme es porque ya acabó”

Corrosión

Posted in Infancia at 8:07 pm by Andrés Weideman

Voy olvidando de a poco los nombres de mis compañeros de primaria. Conservo el de cinco o seis nenas y el de diez varones. Muy pocos, teniendo en cuenta que fueron siete ciclos lectivos completos.
También hay en mi memoria nombres sueltos y caras borrosas. Pero no gasto demasiadas fuerzas en unir un nombre y una cara cual Cerebro mágico, para que se encienda una luz. Es mejor así, que el tiemo vaya haciendo un fade out de mis compañeros. Los buenos recuerdos no provienen de las aulas en las que estuve.

Fuego y agua

Posted in Infancia at 7:42 pm by Andrés Weideman

Es harto conocido aquello de “si jugás con fuego, a la noche te meás en la cama”.
A mi me gustaba jugar con agua. Sin embargo, nunca cagué fuego.

Desilusión

Posted in Cabshas at 6:12 pm by Andrés Weideman

Cuando alguien me dice “¿sabés qué me olvidé de contarte?”, lamentablemente la noticia nunca involucra el nombre de ella ni sus ganas de verme.

Chapulinesco

Posted in Más en contra que a favor at 6:06 pm by Andrés Weideman

Algunos encuentran divertido confeccionar dichos con retazos de otros dichos. Yo no.

Por poco

Posted in Molinos de viento at 5:16 pm by Andrés Weideman

Sigo buscando host gratuito con soporte php y toda la bola conocida. Éste casi funciona: 100 Mb, un banner que no jode mucho… Pero no me deja subir el archivo .mo (que traduce todo el panel de control al español, como así también fecha y hora en el template) porque es “dañino”.
Cerca de la perfección: Miarroba. Un banner pequeño que puede cerrarse con un simple clik. La contra es que tiene varios pobremas con el servidor MySQL. Estoy registrado y a la espera.
Seguiré entonces aquí, en inglés.

07.23.05

En la estación

Posted in Cabshas at 5:27 pm by Andrés Weideman

Hace un tiempo, en la estación de tren, vi una pareja que me resultó estéticamente perfecta, el uno para el otro. Recuerdo que el hecho se lo referí a alguien esa misma tarde; la necesidad de contarlo se debía a que nunca me había ocurrido algo semejante.
Dos días después los vi abordar el tren en el mismo andén. No cambié de parecer.
Siempre me acuerdo de ellos. Tal vez sólo se deba a que la chica era hermosa..